Caminar por el Mont Ventoux para Fabre era toda una epifanía: allí recordaba lo sencillo que es cautivarse con la forma caprichosa de los árboles, conmoverse con el cantar de los pájaros y el murmullode las piedras rozando las botas. Merece la pena que aguardemos hasta ver la naturaleza desplegarse en la labor colectiva de los insectos, en la migración de las aves a tierras más cálidas o el perfume del vetusto sotobosque.
VIVIR
21.50€Un joven recibe una llamada y escucha unas palabras tan anheladas como temidas: «Tenemos un órgano para usted». ¿Debería esta vez someterse al trasplante? Decidido, coge su maleta y una ambulancia lo lleva al Hospital Charité de Berlín. Con un…
