Considerado un texto clave en la historia del alpinismo, el ascenso a esta montaña de la Provenza francesa por parte del poeta Petrarca, en compañía de su hermano Gherardo, constituye un episodio nada frecuente en la época. Parece que tan extraño impulso de los hermanos tuvo por deseo imitar la ascensión de Filipo V de Macedonia al monte Hemo de Tesalia, una ascensión narrada por Tito Livio, con la excusa de contemplar los mares Adriático y Euxino. Petrarca da cuenta en esta carta de las emociones que le suscita la aventura y se deleita en la contemplación del paisaje, como podría hacerlo un montañero de nuestros días. Solo que lleva consigo las Confesiones de san Agustín y con ellas la tiesura entre cierto canon moral sobre la metáfora de elevación que sustrae de la propia montaña y el placer sublime y sensual que procura la experiencia de la escalada y la percepción estética de la naturaleza.
LA VIDA DEL ESPACIO
18.00€«El espacio ha sido un gran misterio ?quizá el mayor de todos? profundamente adormecido desde hace mucho tiempo, sobre todo desde la ya lejana época de Kant, que parecía haberlo puesto en el lugar que le correspondía. Nos creíamos que…
