Los poemas de Sonetos para una tonalidad perdida están inspirados es acordes musicales. Percival Everett es músico, además de autor o domador de caballos. Cada acorde lo coloca en un estado anímico que le lleva a un pensamiento donde son importantes los sentidos y las emociones.
En cada pequeña estrofa hay una gran idea para replantearnos siempre desde la consciencia de ser minúsculos, de no entender la totalidad, ni siquiera nuestra relación tan necesaria con otros humanos.
Cada soneto se corresponde con un acorde y se desarrolla en cuatro estrofas. En Mi mayor escribe:
La fuente de la aldea es como una boca.
Se abre para contar chismes que nadie cree.
¿Por qué íbamos a creerlos?
La fuente es una mentirosa.
¿Cuál es la intimidad desde la que escribe Percival Everett, el autor de las novelas más satíricas, hilarantes y conmovedoras a la vez? En esta obra poética accedemos al mundo
interior de un autor irrespetuoso con el sistema y extremadamente respetuoso con lo humano y la naturaleza.
MONTAÑA DESNUDA, LA
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