Yayo Herrero nos ayuda a comprender el mundo en el que vivimos, sin velos, sin legañas ni ansiolíticos químicos, pero con frases y argumentos que combinan el aprendizaje más duro y concreto con el placer más sensible y universal: el de las imágenes que Nabokov asociaba a la expresión poética. Plantea así, de la manera más brillante, el dilema que a mí mismo me preocupa desde hace años, y que debería preocuparnos a todos: el de la pérdida de la ética terrestre. Del prólogo de Santiago Alba Rico.
EL HOMBRE QUE PLANTABA ÁRBOLES
15.00€Sandra Hernández entrega una magnífica adaptación de la novela de Jean Giono: El hombre que plantaba árboles, entre tira cómica y álbum ilustrado.Elzéard Bouffier, el último habitante de una región desértica, pasa sus días replantando un bosque para que vuelva…
