Los paréntesis de silencio saboreados en distintos momentos de la existencia, yendo al campo o al monasterio, al desierto o al bosque, o simplemente al jardín o al parque, aparecen como una renovación, como un tiempo de descanso antes de volver al ruido, en sentido propio y figurado, característico de una inmersión en la civilización urbana. El silencio libera del peso de ser uno mismo, siempre disponible y en estado de alerta, proporciona una sensación intensa de existir. Marca un momento de sobriedad que permite hacer un balance, encontrar los puntos de referencia, restablecer una unidad interior, tomar una decisión difícil. Depura los problemas y devuelve la disponibilidad, allana las dificultades en las que se debate el individuo.
FABULAS
24.90€Inspiradas en los modelos clásicos de Esopo y Horacio, las fábulas de La Fontaine constituyen una de las cumbres de la literatura francesa. Completan esta edición, cuidadosamente traducida por Marta Pino, tres ensayos que desentrañan la relación de la pintura…
