En la narrativa en torno al jardín, este suele presentarse como la materia prima con la que el jardinero realiza su labor, un escenario dotado de vida donde se representa el espectáculo del crecimiento más o menos dirigido de las plantas. Blas Parra nos propone subvertir ese orden, que sea el jardín el que determina y condiciona la vida de su creador. Jacinto, protagonista de “Aquel jardín en la frontera”, sufrirá las consecuencias de emprender su proyecto vital, esa aventura como jardinero, en un entorno rudo, incluso hostil: a las exuberantes floraciones sucederán las desastrosas heladas siberianas y el avance imparable del cemento. Cercado, aislado, Jacinto tendrá que escoger entre abandonar el jardín a su suerte o serle fiel sobreponiéndose a toda clase de amenazas.
ENCENDER UNA HOGUERA
16.00€CHRISTOPHE CHABOUTÉ SE ESTRENA EN EL CATÁLOGO DE NORMA CON UN DESGARRADOR RELATO DE JACK LONDON.En 1896 se descubrieron ricos yacimientos de oro al norte de Canadá, en Klondike. Muchos aventureros se dirigieron hacia allí, a pesar de las duras…
