Yayo Herrero nos ayuda a comprender el mundo en el que vivimos, sin velos, sin legañas ni ansiolíticos químicos, pero con frases y argumentos que combinan el aprendizaje más duro y concreto con el placer más sensible y universal: el de las imágenes que Nabokov asociaba a la expresión poética. Plantea así, de la manera más brillante, el dilema que a mí mismo me preocupa desde hace años, y que debería preocuparnos a todos: el de la pérdida de la ética terrestre. Del prólogo de Santiago Alba Rico.
CON EL AGUA AL CUELLO
18.50€Desde la residencia donde pasa sus últimos días postrada en una cama, Benedetta Toso, enferma de cáncer con apenas treinta y ocho años, quiere hablar con Brunetti de algo que no quiere llevarse consigo a la tumba. Débil y al…
