Como es sabido, el agua puede ejercer como metáfora y símbolo de prácticamente la totalidad de las cosas. No en vano, el cuerpo humano es sobre todo agua. La poesía, como una manera de contemplar la vida, de sentirla en su lenta deriva, también se va vertiendo gota a gota, desde una clepsidra que se erige en invisible. En este poemario, donde el agua se vuelve tránsito de todos los veneros y esperanza de todos los oasis gracias a versos pacientemente decantados, Teo Serna levanta acta, se bebe el agua o riega con ella plantas inexplicables para así encontrarse con Monet, Rembrandt o Turner. Agua que también deviene en espejismo, pero en el fondo tan real como el ojo del faro en la tormenta: medio bruma, medio luz, con su rumor siempre al fondo, como la sangre que fluye sin descanso en las arterias.
DEL CAMINAR PEL GEL
20.00€?Fa sol, com si fos un dia de primavera, aquesta és la sorpresa. Com sortir de Múnic? Què manté ocupada la gent? ¿Les rulots, els cotxes accidentats que després es compren, el túnel de rentatge? El fet de reflexionar sobre…
