Las vías ferratas nacieron con la necesidad de mover las tropas por el norte de Italia durante la Segunda Guerra Mundial, y también como rutas de evasión de civiles hacia Austria, atravesando las impresionantes montañas de los Dolomitas. Hoy en día son una forma de acercar las paredes a los montañeros que, sin tener experiencia en el mundo de la escalada, quieren vivir las montañas desde otro lugar, sintiendo la adrenalina que ofrece el mundo vertical en un entorno un poco más controlado. Miriam Lorenzo González y Roberto Iván Cano han pasado casi dos años recorriendo España a través de sus vías ferratas y, después de haber probado la amplia oferta nacional, han hecho una pequeña selección entre las más variadas, divertidas y espectaculares. Hay propuestas para todos las edades y niveles. Además de detallados textos, el libro incluye espectaculares fotografías y códigos QR que enlazan con vídeos realizados por los autores para que podáis disfrutar de cada vía antes de viajar. Son muchos los aprendizajes y las anécdotas que se cuentan en estas páginas, pero no solo por las ferratas, también por la compañía y los lugares descubiertos. Porque la función de estas vías no es solo liberar el estrés acumulado a lo largo de la semana; de algún modo, este libro permite acercar los puntos menos calientes, turísticamente hablando, a un público que de otra forma no conocería las pequeñas joyas de nuestra geografía. Esa es la misión encubierta tras estos entramados de hierro: salir de las aglomeraciones turísticas y encontrar, en sus alrededores, la magia de su gente, su arquitectura y su gastronomía. Ha llegado el momento de hacer las mochilas, cargar todos los juguetes y recorrer los caminos que serpentean a través de la montaña dejando el suelo atrás. ¡No olvides mirar abajo!
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