Se sabía que entre vegas, páramos, altiplanos, sabanas y selvas, había muchas mujeres y hombres apegados a la tierra; donde, en el más absoluto silencio, creaban y recreaban la palabra mundo, un espacio abierto donde cabían todas y todos.
Se sabía que entre tanta amalgama de paisajes y paisanajes se escondían auténticas maravillas construyendo lo común, como el hacer agricultura con la sabiduría de las ancianas para alimentar a la gente.
Se sabía que dabas un paso y aparecía una hacedora y un hacedor, que seguías dando pasos y nuevas hacedoras y hacedores seguían apareciendo, haciendo realidad los sueños y construyendo nuevas utopías que permitían vidas cargadas de dignidad.
Y también se sabía que en los tiempos modernos y postmodernos, con toda la tecnología para comunicarnos en décimas de segundo, nunca encontraron espacio alguno las historias construidas por la gente de a pie.
Pero entre la MUCHA GENTE PEQUEÑA, también nos encontramos con personas que, como Gustavo Duch, construyen con las palabras escuchadas a muchas gentes,
preciosos relatos para visibilizar la sencillez. Como la sabiduría de la tierra.
PENSAR COMO UN ICEBERG
19.00€«En el idioma inuktitut, auyuittuq significa ?lo que nunca se derrite ?. Este es el nombre que se le da al glaciar. Los glaciares encierran el tiempo de la Tierra, la memoria de sus fases elementales, los recuerdos de los…
